Las idas y vueltas de Internet

Ustedes saben que en este, mi blog, escribo como quiero, cuando quiero y de lo que quiero, y es eso justamente lo que más amo de hacer este espacio sin presiones. Así que con esto en mente, les cuento lo que fue mi semana sin Internet, gracias a que Telecentro cortó un cable de la calle que era para otro usuario y que nunca vino a arreglar.

Los que trabajamos de modo freelance sabemos la importancia que tiene el contar con un servicio mínimamente regular que nos garantice Internet para cuando tenemos muchos compromisos asumidos y que tenemos que cumplir si o si. Muchos tendrán aparte del ISP, una segunda conexión de emergencia (como ser un Módem 3G por ejemplo) que paguen mensualmente además del servicio regular de Internet clásico, pero en mi caso honestamente ese tipo de pagos extra se me va de presupuesto, así que no puede estar contemplado.

Con una semana llena de trabajos entretenidos y nuevos proyectos de esos que motivan a trabajar, la falta de Internet por un problema ajeno a mi y que nadie se dignaba a solucionar por las buenas (ni por las malas), pase una semana un tanto complicada a nivel laboral. En este punto tuve que hacer uso y abuso de mis facultades femeninas que hicieron que se apiadaran de mi situación, y terminaran ayudándome a solucionar este problema que, de otra manera, persistiría indefinidamente (porque oficialmente no vino nadie todavía). Por suerte, gracias a esto, todo fue mejorando a lo largo del fin de semana cuando logré retomar un poco mis viejas costumbres.

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Imagen vía acceso-directo

Muchas veces damos por sentadas muchas cuestiones que nos son cotidianas, cuando en realidad tenemos que apreciar lo que disponemos siempre… muchas veces me di cuenta que tenia ganas de escuchar cierta canción que estaba en YouTube o tenía ganas de Twittear tal o cual cosa, o mandarle un mail a alguien, y me daba cuenta de que no tenía Internet y que tenía que consumir de mi 3G, ese que uso las pocas veces que salgo de casa, y me daba cuenta la importancia que tiene este medio que todos los días uso, y que doy por sobre entendido que siempre va a estar ahí.

Incluso han habido días y noches de “inspiración” en las que hice lo que pude, o como pude, pero obviamente no es lo mismo si no se tienen los medios, los links, las inspiraciones, y demás cosas que podemos encontrar fácilmente cuando estamos online constantemente. Esto me recordó a cuando era chica, y se usaba Internet solo a cierta hora y por cierto tiempo porque era realmente costoso el servicio (antes de los planes de “toda la noche libre” o “de 8pm a 8am”), en los que había que medirse en el consumo de Internet.

La experiencia me sirvió para experimentar “oficinas” improvisadas en diferentes lugares, como ser casas de familiares, y sus lugares más cómodos para poder trabajar sin que nadie moleste, ya que había que condensar todo un día de trabajo en 3 o 4 horas como máximo de conexión diaria. Toda una odisea!!

Esta semana pretendo tomarme las cosas con otra filosofía, pero como siempre, no prometo que dure demasiado, porque es muy fácil acostumbrarse a lo bueno y volver a dar las cosas por sentadas, como nos pasa en casi todos los ámbitos de la vida.

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