Un día sin Internet

Ya se que hablamos muchas veces del hipotético caso de irnos a vivir al medio de la nada sin comunicación, y es una fantasía frecuente de los que trabajamos 24/7 delante de una computadora, pensando, escribiendo, comunicándonos y estresándonos por cosas triviales que, generalmente, no son “la vida misma!” como nos parece en ese momento.

Ayer me quede sin Internet por uno de esos caprichos de los ISP, así que justo cuando me dispuse a sentarme a trabajar, abrir y acomodar todo lo que necesito tener a la vista, y arrancar a responder mails como de costumbre… se cortó Telecentro y no tuve servicio hasta las 23:55 de la noche. Pueden imaginar todo lo que pasó durante ese período de tiempo, la cantidad de vece que  revise el módem, que no reinicié y le di reset, y como la Ley de Murphy nunca falla… mi Nokia se murió también… y obviamente quedé incomunicada.

Con el estres que esto produce, sabiendo que las tareas se iban a empezar a acumular, los mails no iban a dejar de llegar y las responsabilidades se iban a sumar para cuando volviera la conexión, tome la decisión de “relajarme” haciendo otras cosas y no pensar “tanto” en lo que me esperaba.

Eventualmente pude usar otro teléfono, pedir auxilio para una recarga de emergencia para poder usar Internet -gracias Chechu!!!- (mínimamente para avisar que estaba incomunicada), y dar una ojeada a todo lo que se estaba acumulando en mi casilla de mails. En un punto de la noche, ya estresada y contracturada, el Nokia volvió a funcionar “mágicamente” y al poco tiempo volvió Internet… para mi desgracia se había cumplido la profesía y todavía no pude ponerme al día con todo lo que se atrasó ayer.

batman-notificaciones

El verdadero estres arrancó cuando la conexión volvió y vi todo lo que había que hacer realmente para ponerme al día, y me doy cuenta de las cosas que hago todos los días, casi por instinto, casi sin darme cuenta de que las hago… y lo poco que yo misma valoro todas esas tareas que pasan desapercibidas entre posts, chats, música y Twitter….

Mientras tanto, voy a seguir tratando de ponerme al día, pero sin volverme tan loca si un mail se responde con 12hs de retraso o si el post no se publica a las 18hs exactas…. y dejando que se acumulen feeds en GReader y notificaciones en Google+ y Facebook, sin responder los tweets en el instante que llegan y sin desesperarme por leer todo apurada, dejando que las cosas sigan su curso natural…. o algo así hasta que retome el ritmo natural, también sin darme cuenta

Imagen vía quelapaseslindo

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5 thoughts on “Un día sin Internet

  1. Me parece muy acertada por tu parte esa nueva actitud, de lo contrario un día u otro las neuronas te dirían: basta!

  2. Es así Jessy, uno empieza a comprender la importancia de lo que hace cuando no puede hacerlo y empiezan los desastres.

    Ni que hablar del hecho de quedar sin Internet, hoy que nos acostumbramos tanto a tener ese conexión, que ni siquiera es lo suficientemente decente, pero sin la cual el trabajo se atrasa o hasta nos impide “entretenernos”.

    Un bajón!

    Te felicito por haberlo tomado de esa manera. Lleva tiempo, pero aprendemos.

    Saludos!

  3. Jessica,
    Creo que de vez en cuando necesitamos esas “24 hs.” de vacaciones de la red.
    Recien ahi y como bien decis vos, muchas veces uno se da cuenta de que existen otras cosas, que si bien las hace sin darse cuenta, no se valoran como deberian valorarse.
    Saludos

  4. Y ahora yo te pregunto una cosa Jessy. Te sentiste mal de no tener internet y no poder pasar tus horas metida en este mundo? O de repente te sentiste algo aliviada y descubriste que hay otras cosas por fuera que también son importantes de atender?

    PD: yo también tengo Telecentro y maldecí a los 4 vientos, pero después me di cuenta que paso mucho tiempo acá (cuando no estoy trabajando) y disfruté de salir de acá.

  5. Me sentí mal sabiendo como se me acumulaba el trabajo, y despues me senti peor cuando volvio y vi que efecticamente no solo se habia acumulado, sino que no me iba a alcanzar el tiempo durante la semana para recuperar esas horas perdidas. Cuando tome consciencia de eso me relaje y dije que ya no puedo estresarme por eso… que no habia nada mas que yo pudiera hacer

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