Volver a empezar

La verdad es que nunca fui fanática ni simpatizante de Alejandro Lerner, y mucho menos de la canción “Volver a Empezar”, pero hoy la tuve en la cabeza y me pareció un excelente título para este post.

Como verán hace un tiempo que no estoy escribiendo de modo regular por algunas cuestiones personales que no vienen al caso, pero que se van solucionando de a poco, y que me llevan a volver a ser YO. Y digo “YO” así en mayúscula porque después de muchas cosas que nos pasan en la vida a veces perdemos nuestra propia identidad y nos cuesta mucho volver a ser quienes fuimos. Es una cuestión muy profunda, filosófica y psicológica que nos lleva a ser personas que no conocemos, y tenemos que reencontrarnos con quienes fuimos y quiénes queremos ser.

Siento que he marcado un punto de inflexión, a partir del cual tengo que hacer muchas cosas y dejar atrás muchas otras, pero quiero que sepan que mi blog va a ser una de las cosas que se van a quedar conmigo y que voy a estar trabajando para que crezca.. o no crezca tanto :P , pero lo voy a seguir manteniendo y escribiendo cuando sienta que es necesario o cuando encuentre algo que tenga ganas de compartir con ustedes, mis fieles lectores que no abandonan el blog aunque yo esté escribiendo menos ;)

Para retomar, les dejo la noticia de “la muñeca puteadora” como me han bautizado hoy en twitter (donde como verán, mi perfil es bastante diferente al de mi cuenta de Facebook, y que tampoco es el mismo que el de mi blog… sólo se comparten puntos básicos de interés pero el estilo de redacción y feedback es completamente diferente), que viene a colación a la noticia de una muñeca que se estuvo vendiendo que parece falló de fábrica y un gracioso le mandó una frase poco feliz para niños: “quiero ser tu ama, puta”.

Si quieren leer la nota completa se las dejo, es muy graciosa, y sino miren el video que es igual de divertido ;)

Descanso… de mi!

Una de las últimas cosas que se me hubieran pasado por la cabeza cuando decidítrabajar de lo que me apasiona es que iba a llegar a este punto, en el que necesito un descanso de mi misma, de los temas de los que hablo, de los blogs que leo (o no leo), de la escritura que me apasiona, de los trabajos que me encantan (bueno de esos no tanto eh), y de las cosas que día a día me hacían sentir mucho mejor conmigo misma. Nunca pensé que iba a pedir a gritos vacaciones trabajando como blogger… una persona que se sienta todo el día en su silla y/o sillón en el punto favorito de la casa para escribir sin parar sobre temas varios, sin tener que salir, sin sufrir la polución del centro ni la contaminación de la gente que no se baña en los colectivos. Sin tener que cumplir horarios, ni tener que padecer jefes que cada 10 minutos estén criticando el trabajo o pidiendo que hagamos x cosa además de nuestro trabajo pautado. Pudiendo entrar a mis redes sociales favoritas a la hora que quisiera, escribiendo sobre lo que quisiera sin que nadie me esté condicionando las palabras. Programando posts para el día siguiente desde las madrugadas que tanto amo de chica, con mi café recién hecho y escribiendo sobre temas que me gustan hasta que el sol empieza a asomar por la ventana y me obliga a apagar todo porque me siento un satisfecha de haber pasado toda la noche despierta y orgullosa de irme a dormir a la hora que el 90% de la gente se está levantando para comenzar con su jornada laboral.

Con todos estos pro es muy difícil encontrar contras que me lleven a mi situación de saturación y agotamiento mental actual… diría que de hecho me siento mal por sentirme cansada, siento que estoy defraudandome a mi misma por no ser capaz de tolerar las mejores condiciones laborales que podría haber encontrado en el universo, entonces me enojo conmigo misma y los resultados se notan a simple vista con mis puteadas permanentes por Twitter. Sumado a esto contamos miles de cuestiones personales de fondo que me tironean para diferentes lados, como si buscaran desarmarme de a poco, desmembrarme, dehacerme en el vacío de la nada…. (si me puse poética porque hay que zafarla de alguna manera).

Quizás me ahogo en un vaso de agua y todo lo que necesito es salir de esta rutina por unos días para volver a darme cuenta lo linda que es, quizás necesito descansar DE VERDAD y contemplar el paisaje sin tener que deberle nada a nadie, sin tener que sentir que tengo que pagar por el aire que estoy respirando, sin sentir que no pertenezco a ese lugar, que yo por mi misma no podría, que es algo impuesto ni ninguna de las pavadas que suelo sentir en esos casos. Necesito vacaciones de mi misma, de mi cerebro, de mi manera de pensar que últimamente está más gris que de costumbre, necesito ver nuevos paisajes y hasta conocer gente nueva que me de otras perspectivas (si si, hablo de relacionarme con gente en la vida real!), desconectarme un poco, apagar el móvil, cerra la conexión a Internet y volver a conectarme con quién soy y con quién fui para ser la que soy hoy, para entender un poco más todo el mundo que me rodea y las cosas que me pasan… para entender por qué ciertas cosas son exitosas y otras tantas un fracaso total…

Como vengo gritando desde hace mucho, necesito vacaciones :P (digo por si no les había quedado claro hasta acá), pero como no puedo darme ese enorme lujo, necesito descansar de mi misma… pero no quiero que el blog muera tampoco porque cuando uno se va de vacaciones siempre hay alguien que lo suplanta, aunque sea en las tareas básicas. Quizás le pida ayuda a amigas cercanas (a mi y a la tecnología y los temas que hablo normalmente acá), y aunque el blog sea sumamente personal, supongo que habrá gente que pueda “suplirme en las cuestiones básicas” para mantener un ritmo más o menos constante de publicación. También si alguien quiere colaborar o tiene mejores ideas, saben que todas son bienvenidas, tienen mis contactos en el apartado “sobre mi“, tienen mi mail acá en la primer columna de la derecha y pueden obviamente dejar comentarios….  Quizás me sienta agobiada por mi misma al hacer mucho y recibir poco, quizás… no lo sé…

Cosas que pasan

Como no tenía mi computadora pasaron cosas importantes que no pude postear (y que no pude mandar en el resumen de la semana porque no tenía donde grabarlas siquiera!), pero una de las cosas interesantes -al menos para mi- que pasaron en esos días de desconexión fueron el Día del Blogger, donde he tenido el placer y orgullo de ser entrevistada desde Entre Mujeres con una excelente nota recopilando a las mejores bloggers argentinas, entre las que también aparece mi colega y amiga Ceci Saia.

Una de las cosas que me hizo reflexionar sobre ese artículo es sobre todo lo que hacemos las mujeres que trabajamos, aún teniendo la bendición de hacer lo que nos gusta, de no tener que salir, de tener horarios flexibles, pero que dependemos de nosotras mismas, acá si no se trabaja no se cobra y las responsabilidades a fin de mes llegan puntualmente todos los meses. Si somos “sostenes de hogar” (o alguien depende de nosotros) la presión es extra, pero por suerte podemos aferrarnos a pensar que estamos haciendo lo que nos gusta, en mi caso personal estoy haciendo lo que soñé durante mucho tiempo, trabajar desde mi casa manejando mis horarios a mi conveniencia, por lo que las cosas a veces se hacen un poquito más fácil, pero también pienso en lo difícil que es para todas aquellas mujeres que realizan trabajos que no eligieron, que no tuvieron posibilidad de cambiar y que lamentablemente es lo único que pueden y/o saben hacer y no la pasan tan bien.

Muchas veces en este “puesto” de blogger femenina en un mundo masculino que trata de tener un mínimo de protagonismo en este mundo virtual (que sólo le importa a los que viven en él) genera muchas respuestas encontradas: otras mujeres que se ofenden por no sentirse “representadas” por lo que somos y hacemos (siendo colegas), muchas otras que simplemente sienten que no somos profesionales, de un modo entendiblemente subjetivo -obviamente- y críticas varias por la apariencia (por linda y por fea… acá en este punto precisamente no se discrimina en nada!), cosas que pasan o “gajes del oficio” como dirán por ahí.

Dolores típicos de escritores compulsivos

Ayer me levanté con un dolor insoportable en mi mano derecha… Mi primer sentimiento fue que estoy ecribiendo demasiado en la computadora y que ahora me iba a empezar a doler… pero inmediatamente recordé algo que muchos no sabrán: me caí unas 3 veces en mi vida y siempre sobre esa pobre mano derecha, que es la que uso como auto-reflejo para apoyarme antes de estampar el resto del cuerpo en el piso:

  • La primera vez fue cuando era muy chica andando en patines…. (se imaginan a una inútil total que sólo sabía jugar con su SEGA parándose por primera vez sobre las 6 ruedas de los rollers…??)
  • Otra vez haciéndome la “Buffy la cazavampiros” (me gustan las artes marciales, único deporte que podría practicar con ganas, pero siempre usé tacos… trate de pegar una patada voladora y se me rompió el taco que quedó apoyado en el piso)
  • Y la última vez hace un par de veranos, de la forma mas estúpida (y ya se nota que de “señora mayor” y seria) bajando rápido las escaleras del subte porque llegaba tarde a trabajar… así rodé unos 20 escalones para abajo

Seguramente que a mis colegas bloggers o demás personas que escriben compulsivamente en teclados, a pesar de no haber sufrido caídas como las mías :P deben sufrir éstos dolores de vez en cuando…. Quizás sea la famosa tendinitis, o quizás sea el viejo y conocido síndrome del túnel carpiano… así que sea cual sea el dolor que les aqueje en sus manos, googlié ejercicios para hacer que me parecieron útiles y los quería compartir con ustedes:

Vía lifehacker

Vía puntogeek