Estaba leyendo un excelente artículo escrito por Tamara de Kabytes y me encontré a mi misma cometiendo todos y cada uno de los terribles errores que cometen normalmente los freelancers, con consecuencias a futuro que se pagan con la salud, esa que hoy en día tan orgullosamente conservamos por estar “tranquilos y cómodos” en casa.

Les dejo mis 3 favoritos, pero les recomiendo que lean el artículo completo porque realmente vale la pena:
1. Trabajar y dormir hasta tarde:
Muchos freelancers somos como búhos, y la frase “y es que yo funciono mejor de noche” puede no ser tan así. Probablemente, esta cuestión sea un hábito logrado a base de quedarse trabajando más de lo normal hasta altas horas de la noche, por x motivo, fechas de entrega, o gran cantidad de trabajo (y porqué no, ocio, también). Y esta situación, no es grave si nos sucede una vez cada tanto, pero si se transforma en la norma, entonces estamos en problemas.
Una solución probable puede ser planear a futuro, organizar nuestra agenda el día anterior por dos motivos, ver la cantidad de trabajo pendiente y encontrar la mejor forma de llevarla adelante para terminar a tiempo, y darnos cuenta de los cabos sueltos para contemplarlos en la organización, de esta forma nos aseguramos cumplir con lo necesario en el tiempo justo y no demorarnos más de lo conveniente.
2. Ojos irritados:
Y sinceramente no se que pretendíamos de mirar nuestra pantalla de computadora durante todo el día. Si combinamos eso con la falta de sueño, se podría decir que es inevitable.
La solución también es muy simple, y todas estas cosas que pueden obviar fácilmente, cerrar los ojos por algunos minutos y descansarlos. Sacarnos los lentes de lectura si los utilizamos, lavar nuestra cara con agua fria o con un paño embebido y aplicarlo sobre los ojos de forma suave.
3. Cortos períodos de atención:
Podemos culpar a internet, para poder trabajar necesitamos estar conectados todo el tiempo. Email, lectores de feeds, Twitter, entre tantos otros, hemos logrado acortar los períodos de atención de forma drástica. Parecería que nos empeñamos en distraernos y saltar de una cosa a la otra, de un programa a otro, de una pestaña a otra. Antes de que nos demos cuenta, se nos ha pasado el día y no hemos hecho absolutamente nada de lo que debíamos hacer.
Como el resto de las soluciones, implican un hábito, y por ende requieren tiempo de “entrenamiento”, priorizar las obligaciones y cerrar todo lo que no concierne a lo que debemos hacer, cerramos Twitter, Facebook, los emails, todo lo que nos hace perder el tiempo.
Dividir el trabajo en etapas y darnos pequeños descansos cuando esas etapas se concluyen, una técnica que nos mencionaba Pablo hace un tiempo, y doy fe que es la que mejor le rinde es la Técnica Pomodoro, cuesta al principio, pero como dije anteriormente, con tiempo, se puede lograr.